Los tiempos siguen cambiando
Envidio al cantante y al músico
tanto como al pintor y al poeta.
Envidio al actor y al payaso
tanto como al que baila o esculpe.
Envidio al cineasta y al arquitecto
tanto como al fotógrafo, envidio
a todos aquellos que en tiempos
de censuras o dictaduras
les queda la calle y el metro.
Pero que alguien me diga
qué le queda a un torero
cuando el viento sopla
a favor de los que gustan
matar a contra natura.
Al ser humano de un balazo
al toro bravo en un rastro.
Lorite Serrano.

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